domingo, 31 de mayo de 2009

La impaciencia

Esas ganas exageradas de querer atornillarse a un par de alas donde poder acariciar el cielo. La infinita premonición del aire, una mirada una caída que se quiebra en vuelo y otra vez remontar los pájaros y la hojalata que se funde en las sombras, en las piernas. 
Ese peso agobiante acaricia el esqueleto y otra vez quebrar la esperanza, otra vez apaciguar el tiempo e inflarlo hasta que sea un globo que nos remonte a superficies de cielo, a un remolino de vientos, tus manos y ese tiempo.
La creciente armonía golpeando las ventanas, sujetarnos al reloj y olvidarnos del cielo y su condena. 
Creer que lo imposible nos despierta.

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