miércoles, 17 de junio de 2009

Hoguera

La hoja impresa impera en el lugar de la caída, a la luz, intermitencia incierta, a una manzana girando en torno a la mesa, al contorno del abismo y su destino amarillo. El despliegue de la noche enredándose al acento en el centro del olvido y su garganta de fuego, y el pasado de una grieta marchita en el asfalto de esa esquina, y no otra, donde se hunde la fisonomía de los pasos hacia el azul que se apaga, cuando trazó tantas tardes azules. Dale de comer a la bestia que lo esconde, dale de comer y que se apague para dejar encendida en otro cuerpo la esencia inmaculada de pertenecer al deshacer. 
Un poco mas de calor a esta noche para deshacernos de la infinita y extraña locación del tiempo.

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