sábado, 1 de septiembre de 2012

Visita al zoológico


Camino entre árboles
me descalzo las ruedas de los pies,
muere el aguijón de una aguja de reloj
inyectando en las venas
espera y paciencia.

Alrededor hay cientos de animales
y no sabemos si es martes
o viernes o selva.
El tiempo deja de conjugar verbos
mi cautiverio te mira
detrás de una reja gigantísima
como tu fraternidad vacía,
en cámaras de fotos que relampaguean
bajo la dictadura del paisaje.

Camino inquieta, en círculos
respiro palomas breves
entran al zoológico y se van
donde animales no esperen su muerte recostada
cansados del ojeo y la mirada constante
y las voces, gruñidos de hombre.

Sigo comiendo de tu mano
hasta el día de la revolución.

Las rejas son mis costillas
y toda esta selva se muda lejos
tan lejos que me vas a encontrar
otra vez, pero llena de vida
cerrándole los ojos a tu muerte.

jueves, 30 de agosto de 2012

Felicidad masticable



Debajo de un cielo oscuro
estoy en el agua sumergida
el mar siempre invadiéndome la sangre
transportando nutrientes, oxígeno
y las pequeñas muertes
arrastran sus desechos
amortiguándome en las caídas

estoy pensando 
en la consumación de la felicidad

cuando te veo quiero morderte
masticarte y tragarte
pero seguiría con hambre.

Me quedo quietita mirándote
ya no sé qué quiero hacer con vos
nada me alcanza
y tu compañía es un ritual
donde contengo el canibalismo.

Sos la fuente
el agua la sed el hambre
el sonido circular de las gotas
que dejo caer
y hundo las manos
muevo el agua desde abajo
con ansiedad y aletas

escucho el agua y soy ella
el setenta por ciento de tu cuerpo
y el treinta restante tu carne
tu cuerpo como isla.

Quiero moverme en tu agua
      soy un pez
y con una isla como vos
y estas dimensiones

podes ser mi noción del mundo.

sábado, 11 de agosto de 2012

La puerta y el arroz con leche




Deslizo el dedo índice
por la página amarillenta de un libro,
puntos cardinales
en la reflexología del cuerpo,
abriendo células como flores naranjas al sol.

Allá enfrente tu casa
una nueva edificación del tiempo,
hasta la respiración
cambiaba de curso en el aire,
los autos apenas se movían
con el trazo de luz en una foto,
en el movimiento que le damos al verlas
y la continuidad,
el trazo imposible y eterno del instante,
o las hojas del tilo en la vereda
que encaprichan al árbol en té.

Miro tu puerta
un comprimido amarillo
de quinientos veintisiete miligramos
de analgésica felicidad
que abro con los dientes
se diluye
en la boca
los poros se cierran
la pupila se dilata
en la página ciento treinta y seis del libro.

Flores amarillas del tilo
aroma a navidad
la corteza del tiempo
y la piel
tirada como un pedazo de canela,
se disminuye al polvo
de un arroz con leche
en la cuchara
y no abrimos la puerta para ir a jugar
entonces
una foto con vos en la página ciento treinta y siete
y un militar que levanta la barrera del tren
en la esquina de casa,
no la vemos en la foto pero está
como vos y yo,
y la continuidad
se convierte
en una pequeña desaparición.

lunes, 16 de julio de 2012

Los sabores y el recuerdo


la casa se inunda de agua imaginaria
corre un río como una serpiente
que ingiere entera a su presa 
y se dispone a reposar

tengo impregnado ajo en los dedos
la astringencia del vino de una noche
y los taninos como estrellas flúor
agarrados a un beso al cielo del paladar

un invierno escolar, los guisos de la abuela
cuando me obligaba a ver el noticiero de las doce
recuerdo una marea roja en china
un político en traje
con esa formalidad que lleva la gente
de guantes blancos en una fiesta de gala
o una película donde roban un diamante
y es mas o menos lo mismo

sopa de calabaza me lleva al día en que murió papá
una taza en manos de alguien  
que intentaba alimentar
la falta de hambre y la tristeza

zapallitos rellenos me llevan al almuerzo 
luego de dejar de ser una nena
lloraba en el recreo 
mientras trataba de entender
que le pasaba a mi cuerpo
mucho antes de que le pasaras vos

aroma a bizcochuelo de naranja
se esparce por mi casa
sinónimo de calma y felicidad

las mariposas del amor 
a veces son la serpiente reposando
en algún rincón de nuestro cuerpo
 hay dias en los que siento
que no tengo corazón                                                                   
y en su lugar late un estómago inmenso
que intenta digerirte

martes, 3 de julio de 2012

En lineas



El mar de tarde, el horizonte nítido
su línea recta
corta abruptamente
el alcance que permite la mirada.
El mar los días grises
la bruma que desdibuja esa línea
o cuando esta nublada la ciudad
pero allá
mar adentro
el cielo se despeja y el sol cae
como la luz que deja
una cortina que se abre
en un cuarto frío.
El agua se hace inmediata
su dimensión se torna personal
el final hipotético del mar
la curvatura en horizonte de la tierra
brilla, pierde la nitidez
se ve infinito a pesar
que en el planeta todo es finito
siempre hay alguien del otro lado
mirando, viviendo
o hacia el centro de la tierra
algo se termina donde comenzó.
Mirar hacia el cielo también
es mirar al infinito
o mirarte a vos
tus ojos con la claridad
mar adentro
o recostado sobre el pasto una mañana.
Esas son mis dos ideas de infinito
y pensar en ellas
me hace tocar la felicidad
y me digo que eso no
es demasiado
pero quiero tenerte cerca
que seas el enfoque terrenal
en la horizontalidad del mundo
y nos unamos  
en el centro
como una perpendicular
a la verticalidad del infinito.

viernes, 15 de junio de 2012

(titulo desconocido)


Todo puede tener sombra

Hay luz en todas partes
pero el mundo es un lugar oscuro
de luces encendidas.
Si está nublado hay una leve sombra fantasmal.

Una tarde de verano frente a la higuera
sentada al lado de mi abuelo
sobre el banco blanco de su jardín
me escondía chiquitita
apegaba mi cuerpo a su cuerpo,
miraba al piso queriendo entrar
en la sombra que él dejaba
cuando descansaba del taller de carpintero
y el aserrín simulaba
un pelotero donde pasar horas.

Mi terror por las moladoras crecía
la descuartización del tiempo asomaba
como una catástrofe inevitable.

La sombra del brazo de mi abuelo se estiraba
mucho más en el piso que a mi lado,
agarraba la pava y cebaba mates dulces
la bombilla de la sombra larguísima
deformaba sus bigotes de brocha matinal,
al succionar agua se arqueaban.
No me convidaba, la abuela decía
su saliva es sucia y asquerosa.
Pero él disfrutaba de la vida, de comer
jugaba al truco, al fútbol, pescaba.

Otras tardes iba a verlo y abuela decía
no molestes a tu abuelo que está muerto
y yo corría a la habitación
con el pulso corriendo delante de mí,
abría la puerta y me acercaba despacito
calmándome para escuchar su respiración,
si su pecho se inflaba
si sus pestañas temblaban.

Todo puede tener sombra
la luz de mi abuelo con la oscuridad de la abuela,
el limonero del vecino a la higuera,
esa sombra que caminaba
cada noche alrededor de las camas,
y yo iba a ver si dormían
mamá, papá, mis hermanas
porque creía que podían estar muertos.

En puntitas de pie volvía a la habitación, tranquila
velando el sueño de todos
creyendo que la sombra
de la muerte de la infancia
estaba lejos.




(marea gris)

Vidas pasadas


Vos no me ves, pero yo tengo
la puntería del segundo exacto
levantar la mirada y verte pasar
en la trayectoria de un cometa.
Voy a seguir encontrándote
en una generación perdida
en la galaxia de Andrómeda,
hoy leí que vamos a chocar con ella 
en tantos millones de años 
que siempre queda en el futuro
como la incógnita que fuimos.
Vamos a unirnos 
en una sola galaxia elíptica
compartir planetas, polvo estelar
nebulosas, agujeros negros y todas 
todas las dimensiones posibles,
zonas de vacío en el universo
como en el que podíamos caer
cuando estábamos juntos.
Es de día y busco estrellas
la señora de las vidas pasadas me dijo
que en esta vida no estás
que mi acción es aprender a amar
decime entonces por quién sufro.
El sol calienta más las manos
cuando me tapo la cara 
queriendo verte.