elipsis que jadeay la orgíausurpadora del vientoputa y zorraarranca el volumen¿qué?no escuchoel niño ni la mamaderasolo la cocainterminableen el dudoso instantede la lluvia
Tantas sombras callando la voz del silencioy su costura amarrándose a tu piel puerto de fieras.Voy a morder el último cuentoa la deriva de tu bocay su corteza de fierro.Saberte no mirartey tu delicada facción de olvido.Vos olvidaste el ardor del viento y su temor de mediodíacuando las manos excavaban fronteras en los nudosy el desenlaceescombros del éxodo.Tu bocacalle permanece dormiday este quebrar humedecido en deseotanta mugre perdida en el océanoy vos llegando a mis orillas.
Te pesa la mugreel rugir del silencio se enreda a tu lengua el sacrificio es lento.La rueda gira sobre tu cabezadentrodonde moho y demenciasdecapitan lo que pudo ser.Espías la curtiembre del asfaltoy sus cuerpos paseándosesolo tu cara ceñida a los brotes de tierra.La muerte, ese esclavo intentando escapar por el cuello.Y la garganta escalaa donde las palabras no te dicen.
Veo el calor sangre de tierra subiendo a mis pies.Solo buscar la punta del hiloprisión del miedo.Sé de sus carassus garabatos en la frentehumeando cenizasfervor insostenible.Mera razón de sostenerle los huesosy que mi columna no se enriede a maleficiosdel luto agazapado en la sombraal bienestar del silencio entre las piernasque no calle simplemente por placer.El miedo siempre engaña con sus ojosescupe la nuca despacitohasta gritar y gritarsolo él oyeenfermala cura esta entre sus dientes(lo quiero besar)ya no existen sus labios ni sus muecasproliferación de fetos en un vacío azul.Miraré al miedo hasta que tiemblen sus pupilasy el catecismo elocuente en los dedostal vez me deje beber su sangre purificar de ausenciassur de la noche. El cielo espera con alas abiertascon su rostro de caballos llevándose mis ojoshacia donde permanecer sin desaparecer.Tendré que olvidarme del miedo y de su santa misa grisen este pedazo de muerte que palpita.
La hoja impresa impera en el lugar de la caída, a la luz, intermitencia incierta, a una manzana girando en torno a la mesa, al contorno del abismo y su destino amarillo. El despliegue de la noche enredándose al acento en el centro del olvido y su garganta de fuego, y el pasado de una grieta marchita en el asfalto de esa esquina, y no otra, donde se hunde la fisonomía de los pasos hacia el azul que se apaga, cuando trazó tantas tardes azules. Dale de comer a la bestia que lo esconde, dale de comer y que se apague para dejar encendida en otro cuerpo la esencia inmaculada de pertenecer al deshacer. Un poco mas de calor a esta noche para deshacernos de la infinita y extraña locación del tiempo.
Romper la salida yugular a tu primer otoñoque la lupa inmunodeprimidaborre las anotacioneslas horasy los guantesen el extremo final denadie¿Quién?Tal vez el bordela llanuralos versos.
Un cumulo en los labiosse esparce despejando cielos.Tu boca suspira rescate de insectosy vaya a saber qué tanto mundo insanocae por la cinturaresbala por tus manosmundo de costillas.Cada minuto tatuarse la existenciapedazos de papel.Y tu cintura se esparcesangra huellas de tormenta.Desbarrancar a tu pielo volcarme temblorosa a los lados de la tarde.