lunes, 12 de julio de 2010

(titulo desconocido)

Mutantes


Los cuerpos detienen el espacio
un instante antes que la mirada detiene a los ojos.

Letras debajo de la lengua
en los músculos, en las arterias
en ese cuerpo vencido las palabras se acomodan
y se desplazan con la idolatría del tiempo perdido.

Encontrar el cauce y los vientos que deletreen la paciencia
despertar cada silaba
envenenando los verbos que entorpecen
desmenuzar cada adjetivo 
para saber si la piel estaba en lo cierto.

Somos mutación que desencadena
la respiración tardía de un abedecario inconcluso

el cansancio de venas vacías
que tiemblan como cortinas en los pechos de tierra
rajados por la tinta que brota
buscando la pena marchita que de el alta
y el tiempo que acompaña la espera.

Las letras se impregnan y perfuman
la raíz cuadrada del silencio.

Entonces los cuerpos se vuelven de papel
y la sangre de tinta
delira cada verbo y caminan descalzos
sobre un jardín de sustantivos
sobre la rabia difunta

y sobre la hoja que nos vuelve a humanizar.

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